Nueva normativa de alquileres turísticos en 2025: ¿Qué impacto tendrá en ti?

El sector de los alquileres turísticos ha experimentado un auge significativo en los últimos años, especialmente en ciudades populares y destinos vacacionales. Plataformas como Airbnb, Booking.com y Vrbo han facilitado la posibilidad de alquilar propiedades a corto plazo, transformando la industria de la vivienda y generando importantes ingresos para muchos propietarios. Sin embargo, la rápida expansión de este modelo de negocio también ha suscitado preocupaciones, como el aumento de los precios de la vivienda, la escasez de inmuebles disponibles para arrendamientos a largo plazo, y la saturación de barrios con turistas. En respuesta, muchos gobiernos están implementando nuevas normativas que buscan equilibrar los intereses de propietarios, inquilinos y residentes locales.

A partir de 2025, la legislación en torno a los alquileres turísticos sufrirá cambios sustanciales. Estos cambios traerán consigo una serie de impactos que afectarán tanto a los propietarios de viviendas como a los inquilinos y a las plataformas de alquiler. Es crucial comprender cómo esta nueva normativa podría influir en tus planes, especialmente si eres propietario o estás pensando en invertir en este sector.

La nueva normativa de alquileres turísticos que entrará en vigor en 2025 traerá consigo cambios significativos en el sector. Propietarios, plataformas de alquiler y turistas tendrán que adaptarse a nuevas restricciones, requisitos fiscales y medidas para garantizar la sostenibilidad del mercado. Aunque algunos propietarios podrán ver mermados sus beneficios debido a las restricciones, aquellos que se adapten y ofrezcan un servicio de calidad podrían encontrar nuevas oportunidades en un mercado más equilibrado. Es fundamental que todos los actores involucrados estén bien informados y preparados para afrontar estos cambios con éxito.

¿Es posible proceder al desahucio de un inquilino si no abona los suministros o tiene deudas con la comunidad?

En un contrato de arrendamiento, el inquilino asume una serie de obligaciones, siendo la principal el pago de la renta. No obstante, también puede estar obligado, según lo estipulado en el contrato, a asumir el pago de los suministros (agua, luz, gas, etc.) y, en algunos casos, ciertos gastos relacionados con la comunidad de propietarios.

Ahora bien, el impago de estos conceptos no siempre conlleva automáticamente un desahucio. En términos generales, el desahucio está previsto principalmente para el impago de la renta o por el incumplimiento grave de las obligaciones del contrato. Si el contrato establece expresamente que el inquilino debe hacerse cargo de los suministros y/o ciertos gastos comunitarios, y estos no se pagan, el arrendador podría iniciar acciones legales. Sin embargo, tendría que demostrar que dicho incumplimiento constituye una causa justificada y suficientemente grave para la resolución del contrato.

En el caso concreto de las deudas con la comunidad de propietarios, si el propietario (arrendador) es quien responde legalmente ante la comunidad, la reclamación de dichas deudas se dirige contra él. Esto implica que, si el inquilino no paga y esos pagos le corresponden, el arrendador deberá reclamarle dichas cantidades mediante una vía distinta, como una demanda de cantidad o incluso, si procede, instar el desahucio por incumplimiento contractual.

Dueños e inquilinos: ¿A quién le corresponde reparar los desperfectos?

Uno de los temas que más dudas genera dentro de un contrato de arrendamiento es la responsabilidad sobre los daños o desperfectos que puedan surgir en la vivienda. A lo largo del tiempo, es normal que una propiedad sufra deterioro, pero no siempre está claro quién debe asumir los costes de las reparaciones: ¿el propietario o el inquilino?

La respuesta depende, en gran medida, del origen del daño y de lo que se haya acordado en el contrato. En líneas generales, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece una distinción entre los desperfectos causados por el uso habitual de la vivienda y aquellos provocados por un mal uso o negligencia.

En definitiva, la responsabilidad por los desperfectos en una vivienda alquilada se reparte en función del tipo de daño y su causa. El propietario debe garantizar un hogar habitable y funcional, mientras que el inquilino debe conservar la vivienda en buen estado y responder por los daños que cause. Una comunicación fluida y un contrato bien redactado son claves para evitar conflictos y asegurar una convivencia justa para ambas partes.

¿Cómo opera la cobertura de Asistencia Jurídica en los Seguros contra el Impago de Alquiler?

Los seguros de impago de alquiler se han convertido en una herramienta esencial para los propietarios que desean protegerse ante posibles incumplimientos por parte de sus inquilinos. Además de garantizar el cobro de las rentas impagadas, muchos de estos seguros incluyen una cobertura adicional de gran valor: la defensa o asistencia jurídica. Pero, ¿en qué consiste exactamente esta cobertura y cómo funciona?

La cobertura de Asistencia Jurídica en los seguros contra el impago de alquiler es una herramienta clave que no solo ayuda a recuperar el inmueble en caso de conflicto, sino que también protege al propietario legal y económicamente. Asesoramiento especializado, defensa ante tribunales y ahorro en costes judiciales son algunos de los beneficios que hacen de esta cobertura un recurso indispensable para quienes alquilan su vivienda. Si estás pensando en contratar un seguro de este tipo, asegúrate de que incluya esta protección y consulta todos los detalles para saber hasta dónde llega su alcance.

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